Lunes, Diciembre 31, 2007

EL IBERISMO


 

Resulta curioso, y a la vez interesante, que intelectuales como José Saramago o Günter Grass señalen la conveniencia de una unión entre España y Portugal, configurando así un nuevo Estado dentro de Europa, y que, sin embargo, ello apenas tenga eco a nivel, ya no sólo político y social, sino simplemente intelectual dentro de España.

No se debe únicamente a que en España no exista ninguna corriente política relevante que defienda el iberismo, sino que, más bien, España siempre ha tenido una sola y única identidad en torno a la cual se ha intentado establecer como proyecto colectivo. Esa identidad, formulada por el nacionalismo español, se gesta en la Reconquista durante el enfrentamiento con los invasores islámicos. Esta identidad se concreta en el catolicismo y en una particular modalidad de cruzadismo que, posteriormente, se transmutaría en sueños imperiales con impronta escatológica tras el descubrimiento del Nuevo Mundo.

El carácter unitarista de la identidad de España fue impuesto desde arriba por las propias elites y no adoptó, en ningún caso, una forma voluntaria como el jacobinismo. Este unitarismo genuinamente hispánico fue la herencia histórica de la Reconquista en torno a la que se generaría y desarrollaría la identidad española. Una unidad alcanzada a través de una prolongada lucha contra invasores en nombre de la fe, y que resultaría la consecuencia lógica de la unión de las diferentes casas reales para combatir al enemigo común, creando, así, la unidad de los distintos reinos.

Las Españas, como históricamente eran conocidos los reinos de la Península Ibérica, constituyeron, ya establecida su unidad por los Reyes Católicos, uno de los primeros Estados modernos de la historia por el que se concentraba y centralizaba el poder político desligándolo ya del poder y tutela tanto de la Iglesia como del Imperio. Sin embargo, la identidad española no dejaría de estar impregnada por el catolicismo, de ahí que el nacionalismo español siempre haya estado fuertemente vinculado a posturas clericales y reaccionarias.

A diferencia de otros países como Francia, Alemania o Italia, en España no se ha producido en ningún momento una ruptura histórica con el pasado, lo que permitió que prevaleciera siempre el "tradicionalismo" representado por una clase política reaccionaria y clasista. Por esta razón no existe, a nivel nacional, otro referente de identidad que no sea el encarnado por la reacción, y por ello, el nacionalismo español está fuertemente unido a un carácter católico. No ha existido un nacionalismo laico y progresista, es decir, un nacionalismo de izquierdas como sí ocurrió en Italia, sino que el nacionalismo español siempre ha sido confesional y clerical.

Pese a las diferentes transformaciones históricas que ha sufrido el Estado, esencialmente no ha variado en nada el referente identitario sobre el que se fundamenta: la Reconquista como cruzada religiosa contra el invasor islámico y los herejes, de ahí que la religión esté estrechamente ligada a lo que se conoce como el "ser español"; y, no menos importante, el carácter elitista de la propia unidad de los reinos peninsulares que ha mantenido, históricamente, en el poder a la misma elite política, impregnada ella por un nacionalismo de tintes religiosos y escatológicos hijo de la Reconquista.

El referente identitario español junto al carácter elitista sobre el que se basa la unidad de España, son el origen de gran parte de los actuales problemas existentes con los nacionalismos periféricos, ya que España, como tal, no ha constituido un proyecto colectivo integrador en la medida en que este no ha sido popular, sino que ha sido el resultado de una lucha religiosa contra herejes e invasores. España resulta ser una construcción realizada por diferentes casas nobiliarias que entrelazaron sus diferentes reinos y destinos bajo una unidad política común, lo que significó imponer a los súbditos de los distintos reinos unificados un proyecto colectivo en el que Castilla pasaría a desempeñar un papel predominante.

Por todo esto no resulta extraño que España, como proyecto común, no haya cuajado y haya engendrado toda clase de problemas nacionales en la periferia. Y como también resulta habitual en este país, en el cual los acontecimientos se desarrollan de forma inversa al resto del continente, España puede resolver los problemas nacionales internos que hoy le adolecen, y que le han llevado a la actual tesitura existencial, creando, para ello, otro proyecto colectivo en conjunción con Portugal.

Una integración de ambos países para la conformación de un nuevo Estado beneficiaría a ambas partes desde todos los puntos de vista posibles, y España podría, de este modo, superar sus contradicciones nacionales y recuperar su sentido de existencia bajo un proyecto ibérico aglutinador de todas las voluntades peninsulares. Sin duda sería esta una hora histórica por la que se recuperaría definitivo protagonismo internacional, constituyéndose el nuevo país en una de las siete economías más poderosas del planeta. Una nueva realidad política de este carácter permitiría, sin duda alguna, a la Península ejercer un liderazgo europeo ejemplar que podría, a largo plazo, sentar los cimientos de una verdadera integración política europea.

Un proyecto político más amplio e integrador como el que ha representado históricamente el iberismo, contribuiría a romper definitivamente con el pasado y ha establecer un nuevo referente identitario libre de cualquier impronta religiosa, haciendo hincapié para ello en los lazos existentes dentro de la diversidad cultural ibérica. Por esta razón, dotándole al nuevo proyecto de un marcado carácter popular con el que hacer partícipe del mismo a las diferentes poblaciones peninsulares, sería posible romper con las viejas elites políticas que han contribuido, a su manera, a agudizar in extremis las contradicciones entre el centro y la periferia.

La similitud cultural y los lazos históricos existentes entre España y Portugal son, en síntesis, las condiciones objetivas más propicias para generar una fusión entre ambos países de cara a la creación de una nueva entidad política. Lo que los une y lo que ambos países comparten es más de lo que los separa y diferencia. Asimismo es conocida la amplia aceptación con la que contaría, tanto a nivel político como social, una propuesta de este tipo que tuviera el conveniente impulso mediático, por lo que, una hipotética oposición tendería a limitarse a los representantes del antiguo régimen de cada Estado. Incluso los nacionalismos periféricos, salvando las habituales excepciones, podrían llegar a sentirse cómodos dentro de un proyecto aún mayor en el que la percepción del centralismo castellano desaparecería por completo. Asimismo, cualquier pretensión secesionista perdería completo sentido, y si hoy día resultan ridículos los nacionalismos periféricos, sólo entonces, en caso de persistir en sus intenciones, adoptarían un carácter grotesco.

A nivel económico son innumerables los intercambios comerciales existentes entre España y Portugal, como significativa es la interrelación económica que llevan a cabo estos países vecinos. Se podría decir que desarrollan influencias recíprocas y complementarias que facilitarían en todo caso la integración de sus respectivas economías y mercados en una entidad nacional mayor.

Una integración de ambos Estados supone la planificación y construcción de una obra de ingeniería política de importante calado. Su dificultad reside en la creación de las nuevas instituciones y organismos comunes, y, simultáneamente, en la organización territorial del nuevo Estado. Por este motivo, de entrada, se plantean, a grandes rasgos, dos caminos diferentes: un proceso gradual de integración política a través de la creación de un Estado federal con tendencia centralizadora para la consolidación su poder, el cual podría estar configurado a partir de los actuales Estados de Portugal y España, que en cada caso podrían conservar sus respectivas formas de gobierno (tanto monarquía en un caso como república en el otro); o, también se podría iniciar un proceso constituyente que abarcase a ambos países y que generara, por sí mismo, las nuevas instituciones comunes que pasarían a regir la vida del nuevo Estado.

El primer modelo de integración, debido a su carácter gradual y progresivo, implica la creación de las bases imprescindibles para el establecimiento de un Estado federal: una constitución federal que formalice la existencia del nuevo Estado; una diplomacia común; la existencia de unas fuerzas armadas de la federación; órganos legislativo, judicial y ejecutivo del Estado federal; un sistema fiscal federal que provea de los necesarios recursos económicos; y unas fuerzas de orden público de carácter también federal. Estos serían los elementos fundamentales para la creación de un ente político común para ambos Estados, el cual desarrollaría, a su vez, una dinámica centralizadora para asentar su propio poder, lo que implica una progresiva cesión de parcelas de soberanía de los Estados federados al Estado federal, contribuyendo al mismo tiempo a crear una verdadera identidad común.

En el segundo modelo la integración se haría a través de un solo paso con la realización de un proceso constituyente para la aprobación de una constitución, la cual establecería la formación, a partir de Portugal y España, de un nuevo Estado. Sería esa misma constitución la que especificaría, en cada uno de sus artículos, la organización del nuevo Estado y todos sus pormenores.

A nivel internacional una Federación Ibérica o República de Iberia, contaría con un mayor peso, y haría posible un liderazgo europeo de cara a la integración política del continente. Por ello, el iberismo supone una salida airosa a los problemas nacionales y existenciales de los actuales Estado-nación, y muy especialmente de España. La importancia de una cuestión como esta hace necesario dotarle de su correspondiente  actualidad.
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Jueves, Diciembre 27, 2007

FEUDALISMO ÉTNICO: LA DESINTEGRACIÓN DE EUROPA


 

¿Hacia dónde se dirige Europa?. Sin duda cada vez más parece estar encaminada hacia la disolución, hacia un pseudofeudalismo sobre base étnica que la aleja de la integración y le acerca a la desintegración. El ejemplo paradigmático lo representa el caso de Kosovo, por el cual la UE, siguiendo criterios étnicos, propone la creación de un nuevo Estado en la región, lo que contribuirá a avivar la llama nacionalista en la zona.

Si la integración europea ha tenido siempre como fin último la consecución de una unidad política europea, la creación de nuevos Estados dentro de Europa no contribuye a la consecución de tal objetivo. El precedente que se puede llegar a sentar con la cuestión kosovar puede dar origen, y casi seguro que así sea, a que las reivindicaciones secesionistas existentes en diferentes Estados tomen fuerza. De esta manera únicamente se contribuye a generar, y avivar allí donde ya existan, los conflictos étnicos, y en última instancia a fragmentar más Europa favoreciendo una mayor división interna.

Europa está actuando de una forma que no responde ni favorece a sus intereses reales, y que se debe, en gran medida, a las presiones americanas que sí responden a sus intereses estratégicos a corto plazo. EE.UU. es el mayor interesado en que las tesis etnicistas, y sobre todo el nacionalismo de base étnica, cobren protagonismo en Europa para incrementar su división, dificultando así su unidad política. Kosovo es un claro ejemplo donde América ha plantado ya una base militar.

Sin embargo, si la UE sigue por la senda marcada por los EE.UU., los procesos secesionistas se extenderán por todo el continente y el nacionalismo se radicalizará aún más. Una mayor fragmentación política de Europa con la creación de pequeños Estados removerá las turbias aguas de los nacionalismos, y ello no ofrece un futuro muy halagüeño. El criterio étnico que se ha utilizado para la creación de un Estado kosovar, partiendo de una mayoría étnica albanokosovar, puede aplicarse fácilmente en otros puntos de Europa para la creación de nuevos Estados basándose, también, en la primacía de un grupo étnico. Un escenario así puede terminar sumiendo Europa en una era de feudalismo basado en el etnicismo, en un nacionalismo rancio y excluyente, y que responde claramente a la estrategia americana de divide et impera, un proyecto de  balcanización a gran escala.

Una Europa de las etnias no sólo supondría la feudalización del continente, sino un fácil dominio del mismo para los EE.UU. como cabeza de puente sobre el continente euroasiático. No se puede tomar en serio una Europa de las patrias, ni tampoco de las etnias, en la medida en que diferentes nacionalismos no se suman sino que se anulan mutuamente y toda pretensión de construcción europea queda frustrada.

Europa se acaba de poner la soga al cuello ayudada por los EE.UU., ahora sólo queda su propio estrangulamiento a través de procesos secesionistas y disolventes que se pondrán en marcha en cuanto Kosovo obtenga su independencia. No sólo están los serbios de Bosnia Herzegovina (territorio todavía bajo tutela internacional), también están los albaneses de Macedonia, los serbios de Croacia, la minoría húngara en el norte de Serbia, pero también nos encontramos con los vascos, catalanes y gallegos en España, los bretones y corsos en Francia, las repúblicas de Osetia del Sur y Absajia en el Cáucaso, Transnistria en Moldavia, Escocia en el Reino Unido, las minorías germanas del norte de Italia, la Liga Norte también en el país trasalpino, la cuestión turcochipriota, Flandes en Bélgica, etc... Un Kosovo independiente por gracia de potencias internacionales que intervinieron sobre un país soberano como Serbia y que arbitrariamente deciden fragmentarlo, puede crear una oleada nacionalista y acabar balcanizando toda Europa. Ello constituiría un claro retroceso histórico en la construcción europea.

Las realidades étnicas son, de este modo, instrumentalizadas como lo fueron en el pasado (la Europa inmediatamente anterior a la II Guerra Mundial y las reivindicaciones alemanas siguiendo estos mismos criterios etnicistas son un claro antecedente) por las potencias marítimas para fomentar la división y el enfrentamiento. Nos encontramos así que el máximo promotor del nacionalismo étnico son los EE.UU. para neutralizar cualquier intento, a largo plazo, de construcción política europea.

La cuestión clave para Europa no es otra más que ¿sangre o suelo?. Se trata de elegir como criterio dominante para la autoconservación la unidad de la sangre, lo que implica dotar a cualquier proyecto político un carácter nacionalista y etnicista sobre el cual Europa jamás alcanzará su unidad; o, por el contrario, asumir la primacía del criterio geográfico, aquel que funda un proyecto político a partir de la unidad territorial, la unión de las fronteras. El dilema se plantea en la oposición entre la supremacía de la sangre o del suelo, de la raza o del territorio, del nacionalismo o de la geopolítica.

Una Europa de pequeños nacionalismos sólo puede caer en el provincianismo, quedando, así, supeditada a los Estados Unidos. Sin embargo, si Europa quiere desempeñar un papel de primer orden en la arena internacional debe fundar su propio proyecto sobre la unidad territorial, para lo cual hace falta amplitud de miras desarrollando una Gran Política, es decir, una política de grandes espacios, lo que hace  imprescindible constituirse, a largo plazo, en bloque geopolítico autónomo de América y aliado con Rusia.

En último lugar, es curiosa y significativa la contradicción de los propios nacionalistas identitarios, aquellos que, basándose en premisas etnicistas para la creación de entes políticos, apoyan separaciones como la de Flandes o como la de Bretaña, pero que, sin embargo, se apresuran a repudiar la fragmentación del Estado serbio que, justamente, se lleva a cabo según ese mismo criterio que sirve para justificar aquellas otras secesiones. ¿A qué puede deberse esta contradicción aparente?, indudablemente a su islamofobia, por cuanto la mayor parte de los kosovares son musulmanes. Sin embargo, todo esto no impide que su idea de Europa (o más bien su anti-Europa encarnada por el feudalismo étnico), responda a los intereses geoestratégicos americanos fomentando su balcanización por medio de los nuevos nacionalismos.
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Miércoles, Diciembre 26, 2007

CONFESIONES DE UNA MENTE PELIGROSA


 
Confesiones de una mente peligrosa relata la vida de un productor de programas telebasura, Chuck Barris, que revolucionó la programación de la televisión en los años 60, y que terminaría llevando una doble vida trabajando para la CIA en operaciones encubiertas a lo largo del mundo.

La historia de este personaje protagonizado por Sam Rockwell nos es narrada en primera persona por el propio Chuck Barris desde el futuro, contando, a su vez, con los testimonios de diferentes personajes que intervinieron en su vida. Asimismo, la película presenta una estructura circular en la que todo termina donde comienza.

El propio Barris nos cuenta desde el futuro su propia historia, y ello lo hace motivado fundamentalmente por aquello que ha hecho en su vida y que ha contribuido a hacer de él un desecho humano. Barris se retrata a sí mismo como un tipo que siempre ha vivido obsesionado con el sexo opuesto, y más concretamente con el objetivo de mantener relaciones íntimas con las chicas que iba conociendo. Sin embargo, esta obsesión que le conducía a conocer una chica tras otra, estaba plagada de fracasos con los que nunca conseguía lo que pretendía.

Posteriormente, tras su ingreso en el mundo televisivo haciendo diferentes trabajos secundarios, primero para la ABC y más adelante como inspector para la Comisión Federal de Telecomunicaciones, a Chuck le sonreiría la fortuna de dos maneras diferentes. Primero conociendo a su chica "ideal", encarnada por Drew Barrymore, que dada su liberalidad para mantener relaciones no le impedirá a Chuck conseguir lo que más desea de una mujer. Al poco tiempo de haber conocido a su chica, y durante un período de ciertos fracasos en cuanto a propuestas televisivas realizadas a las cadenas, entrará en contacto un misterioso agente de la CIA encarnado por George Clooney, que le ofrecerá convertirse en un espía preparado para matar al servicio de la agencia. Barris, sorprendido, no rechazará tan sugerente oferta, por lo que será trasladado a un campamento en el que aprenderá todo lo necesario para ser un agente de operaciones especiales.

Tras su vuelta del campo de entrenamiento recibirá la noticia de que una cadena de televisión ha accedido a poner en marcha un programa piloto para que se conozcan parejas. A partir de aquí se producirá el despegue televisivo de Barris con su puesta en escena gracias a diferentes programas que irá poniendo en marcha, lo que reflejará su falta de escrúpulos y su constante mal gusto rebajando la calidad de los contenidos de la televisión. Sobre él se verterán toda clase de críticas por sus programas de telebasura, pero ello no impedirá su progresivo éxito que le hará ser cada vez más conocido.

Paralelamente a su despegue profesional en el mundo de la televisión, Chuck llevará a cabo diferentes misiones para la CIA, realizando asesinatos y sirviendo como mensajero para la obtención de información. Sus programas servirán de tapadera para estas oscuras actividades al servicio de la agencia. Sin embargo, poco a poco, a medida que se introduce en diferentes embrollos de espionaje, querrá abandonar esa doble vida y dedicarse por entero a su profesión pública.

Alcanzó relevancia pública, éxito y casi todo lo que dentro de la sociedad moderna es valorado, sin embargo, todo lo obtuvo a costa de una acusada inmoralidad plasmada tanto en su faceta de productor televisivo con la creación de programas telebasura, como en su vida de agente secreto cometiendo toda clase de asesinatos. Después de haber sido despedido, y una vez cancelados todos sus programas, Chuck se vería de patitas en la calle e inmerso en un problema de traiciones y lealtades dentro de la agencia, lo que, dicho sea de paso, por poco le cuesta la vida.

Esta situación extrema, y tras la muerte de su jefe en la CIA, unido a algunos líos de faldas con otras mujeres que descubriría su pareja, le llevarían a recluirse en un hotel durante largo tiempo y escribir su propia biografía a modo de confesiones, reflexionando acerca de su pasado y en la forma en que ha desperdiciado su vida, creyendo que, así, dando a conocer su historia, podría ser útil para dar ejemplo a otros de cómo no hay que malgastar la vida.

El trasfondo de esta película reside en la forma de vivir que elige cada cual. Chuck escogió una forma de vida despreciable que de un efímero y fugaz estrellato le conduciría a un agujero. Como él mismo reconoce, cuando se es joven las expectativas son infinitas y uno siente que puede hacer cualquier cosa, pero que pasada la juventud, y llegado a una determinada edad, lo que uno podría ser ya no se corresponde con lo que se ha sido de verdad. El tiempo pasa implacablemente, y este se va terminando por momentos, lo que nos traslada a una cuestión existencial en torno a qué hacer con la propia vida y cómo no malgastarla inútilmente.

A diferencia de la tradición occidental, la misma que tiende a hacer hincapié en la duración de la vida y en la forma de morir, Confesiones de una mente peligrosa pone el énfasis en el modo de vivir, en la forma en que se ha vivido y el sentido que la propia vida ha tenido. Un personaje que tenía unas expectativas y unos sueños, que aspiraba a ser algo, termina por no ser nada y en reconocer que su vida ha sido una inútil pérdida de tiempo, algo absurdo. Se saca a relucir así una mentalidad irresponsable que gobierna la vida y la mente de nuestros coetáneos, la misma que encierra a la persona en los estrechos moldes de lo efímero, en el carpe diem, lo que implica echar la vida por el retrete y tirar de la cadena. Luego se llega a una edad madura en la que se mira hacia atrás, se reflexiona sobre cómo se ha vivido y en qué se ha empleado la vida, y se concluye que las expectativas y sueños iniciales no se han cumplido, y que lo que se es dista mucho de lo que se hubiera deseado.

Como colofón final de la película, el productor llevó a cabo la creación de un programa de televisión que llevaría al plató a tres hombres mayores armados con pistolas, repasan lo que han hecho en la vida, lo que han sido, las cosas que han logrado y lo cerca que hayan podido estar de cumplir sus sueños. Reflexionan sobre sí mismos, sobre su pasado y su vida en general. El ganador es el que no se vuela la tapa de los sesos. El premio es una nevera.

Se trata de una interesante película por su trasfondo, invitando a la reflexión, unido todo a una sofisticada trama dramática con ciertas dosis de humor negro. Sin duda, Charlie Kaufman desarrolló un guión original que, bajo la dirección de Clooney, ha sabido llevar a la gran pantalla uno de los temas de nuestro tiempo.
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Sábado, Diciembre 22, 2007

HOMENAJE A JOHN DENVER


 

En el contexto histórico de la guerra del Vietnam, John Denver, uno de los más grandes cantautores de música country, compuso la siguiente canción que aquí presentamos, Sweet Surrender. Dicha canción estuvo dirigida, en un principio, a los soldados desmovilizados que iban llegando a casa a medida que los EE.UU. retiraba sus tropas de indochina. John Denver, con una particular sensibilidad, fue capaz de transmitirles un mensaje de esperanza a estos soldados que se sentían traicionados y que no sabían, después de años de guerra, qué hacer con sus vidas ni en qué creer.

Pero lejos de perder completa actualidad esta magnífica canción, hay que señalar que su mensaje continúa siendo, en esencia, una verdadera oda a la libertad en la que la rendición, lejos de ser una derrota constituye una victoria por la que se asume el reto a seguir viviendo, a ser completamente libre y sin ataduras. No importa lo que aguarde el futuro, el mañana está abierto, por eso no hay que preocuparse. Cuando se ha perdido todo y ya nada puede ser salvado únicamente queda seguir adelante, sin importar lo que pueda pasar, seguir el propio camino. Esta es una canción para luchadores de ayer, de hoy y de siempre.

Sweet Surrender

Lost and alone on some forgotten highway, traveled by many, remembered by few.
Looking for something that I can believe in,
looking for something that I'd like to do with my life.
There's nothing behind me and nothing that ties me to
something that might have been true yesterday.
Tomorrow is open and right now it seems to be more than enough
To just be here today, and I don't know what the future is holding in store,
I don't know where I'm going, I'm not sure where I've been.
There's a spirit that guides me, a light that shines for me,
my life is worth the living, I don't need to see the end.
 
Sweet, sweet surrender, live, live without care,
like a fish in the water, like a bird in the air.
Sweet, sweet surrender, live, live without care,
like a fish in the water, like a bird in the air.
 
Lost and alone on some forgotten highway, traveled by many, remembered by few.
Looking for something that I can believe in,
looking for something that I'd like to do with my life.
There's nothing behind me and nothing that ties me to
something that might have been true yesterday.
Tomorrow is open and right now it seems to be more than enough
To just be here today, and I don't know what the future is holding in store,
I don't know where I'm going, I'm not sure where I've been.
There's a spirit that guides me, a light that shines for me,
my life is worth the living, I don't need to see the end.
 
Sweet, sweet surrender, live, live without care,
like a fish in the water, like a bird in the air.
Sweet, sweet surrender, live, live without care,
like a fish in the water, like a bird in the air.
Sweet, sweet surrender, live, live without care,
like a fish in the water, like a bird in the air.
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Jueves, Diciembre 20, 2007

DETERMINISMO Y LIBERTAD EN EL PENSAMIENTO DE GEORGES SOREL


 

Georges Sorel (1847-1922) no es un filósofo y teórico revolucionario que requiera mayores presentaciones, sin embargo, tanto su figura como su pensamiento han pasado bastante desapercibidos en la historia del s. XX, pese a que su influencia se ha hecho sentir de forma velada y subrepticia a lo largo de la centuria pasada por medio de ciertos acontecimientos históricos, algunos personajes tanto políticos como ideológicos, y, también, sobre los movimientos sociales más recientes.

El pensamiento de Sorel está impregnado de una particular sofisticación teórica que hace que sus planteamientos sean especialmente sugestivos, escapando así de cualquier convencionalismo y eludiendo por completo la posibilidad de caer en esquemas ideológicos preconcebidos. Esta característica del pensamiento soreliano, que a primera vista pudiera resultar confusa e indefinida por lo que tiene de original, ha propiciado que la figura de Sorel haya sido reivindicada por sectores políticos y filosóficos de lo más dispares, lo que ha contribuido aún más a impedir su encasillamiento, quedando relegado a la condición de "espécimen" político exótico en los ámbitos académicos. 

La complejidad de la que no está exento el pensamiento de Sorel se debe, en gran medida, a la gran heterogeneidad de influencias que recibe por parte de otros pensadores, de los que destacan Karl Marx, Pierre J. Proudhon, Giambattista Vico o Henri Bergson entre otros. A lo ya dicho es necesario sumarle lo que de propiamente suyo hay en su pensamiento, el cual no consiste únicamente en una curiosa síntesis y amalgama de diferentes ideas de los autores citados, sino que su principal aportación reside en la agudeza y lucidez de sus análisis, habiendo sabido captar con exactitud el sentido general de la corriente histórica de su tiempo e identificado a la perfección los resortes impulsores del cambio histórico.

La historia, como creación humana, es concebida por Sorel a partir de la distinción que establece entre el «medio artificial» (naturaleza artificial) y el «medio natural» (naturaleza natural), entre el sistema maquinal y el sistema cósmico. Así, el hombre únicamente conoce aquello que hace, es decir, el mundo artificial de la industria, las máquinas y la técnica por cuanto este, como producto humano, constituye una creación suya. La naturaleza artificial, creada por el hombre, se encuentra separada de la naturaleza natural que constituye el mundo de los fenómenos naturales.

La naturaleza artificial se encuentra vinculada con el mundo de la técnica como mecanismo de la producción, la misma que hace posible su desarrollo progresivo hacia una mayor organización y un perfeccionamiento en su aplicación práctica. Por el contrario, la naturaleza natural corresponde a todo cuanto el hombre no ha hecho, al mundo de la naturaleza en el que se desarrollan las hipótesis científicas y cosmogónicas.

A partir de estas premisas, que son una clara herencia del pensamiento filosófico de Vico, Sorel desarrolla su propia visión acerca del desarrollo del cambio histórico, estableciendo una clara distinción entre determinismo y libertad. En este sentido su oposición al determinismo viene dada por el sentimiento de libertad que anida en el  hombre y por el cual, lejos de desempeñar un papel pasivo en el devenir histórico, es el protagonista de la historia al ser su hacedor.

Así, la técnica industrial no determina la estructura social y cultural, porque la propia técnica es una creación del hombre con la que construye su porvenir. El hombre, para conocerlo, es necesario considerarlo en su totalidad como trabajador, poniéndole en relación con el aparato técnico de los medios de producción. Esto es importante en la medida en que el marco material que lo circunda le impone ciertas limitaciones, pero, sin embargo, el hombre no se ve modelado por este, ya que las estructuras, como creación suya, no son, en última instancia, las que determinan el sentido y la forma del desarrollo de los acontecimientos históricos.

El hombre, por medio de la técnica, construye sus propias condiciones de vida material sobre la naturaleza exterior, haciendo uso de las fuerzas que la propia naturaleza pone a su disposición convirtiéndose así en su señor. El hombre, como elemento activo, no es sólo producto de las circunstancias generadas por el marco estructural y material, y por tanto no sólo es objeto, sino que también es sujeto en la medida en que altera y cambia las circunstancias en las que se encuentra inserto, haciéndolas objeto de su actividad. Las circunstancias, así entendidas, no son únicamente objeto de la naturaleza, sino proceso y producto resultante de la actividad humana.

La naturaleza artificial es la instauración de un orden humano en el medio natural, con el cual se crean unas determinadas condiciones materiales y unas estructuras determinadas en las que, la relación del hombre con el sistema de producción adquiere especial importancia. Estas estructuras, como creación humana, únicamente constituyen una limitación del poder del hombre; condicionan pero no determinan la historia en cuanto a su desarrollo interno ya que el hombre no es únicamente objeto, sino sujeto que constantemente está modificando la tecnología aplicada en los medios de producción. Es de este modo como el hombre crea su historia como fruto de su actividad en el sistema de producción.

Frente al orden, como constitución de una naturaleza artificial, el desorden representa el estado natural de la humanidad. El orden supone, en definitiva, la situación en la que los hombres han llegado a ser capaces de imponer a los movimientos de las cosas direcciones opuestas a las que habrían existido sin su intervención; es por medio de la naturaleza artificial que el hombre adquiere, a través de una labor incesante, el poder de dirección, no pudiéndose detener ni un instante ya que todo tiende a volver al orden antiguo, al estado natural de desorden. Aquí hace su aparición el carácter combativo del productor, que tiene que luchar obstinadamente para mantener y desarrollar el orden que se ha dado a sí mismo a través de la técnica, la misma que con su progreso permanente exige nuevos esfuerzos para adaptar los nuevos avances a la producción, y con ello preservar el orden y las estructuras que el hombre se ha dotado y que representan, en definitiva, la civilización material a la que ha dado origen.

Por tanto, el movimiento natural de decadencia al que la humanidad se ve arrastrada, dirigiéndose hacia el desorden natural, debe ser contrarrestado por la labor de conservación de la civilización material por medio de esfuerzos heroicos de la voluntad del trabajador, una lucha que desecha todo tipo de optimismo idílico de un fin de la historia con el que se habría alcanzando la felicidad en un mundo lleno de luces e igualdad.

En síntesis puede decirse que, para Sorel, la historia es una creación exclusiva del hombre. Se da, entonces, una relación dialéctica, de influencia recíproca, entre el hombre y el orden artificial que genera sobre la naturaleza, por lo que las condiciones materiales y estructurales por él creadas pasan a condicionar su actividad, haciendo así del hombre objeto de la historia; pero al mismo tiempo es el hombre, quien con su actividad creadora dirige el curso de los acontecimientos variando en cada momento el aparato técnico de la producción, y con ello cambiando constantemente las circunstancias materiales en las que se encuentra inserto, haciéndose a sí mismo sujeto y máximo artífice de la historia. La civilización material, siempre en peligro, debe ser conservada por una lucha heroica del trabajador contra la decadencia, lo que le dota de un particular sentido de la realidad desprovisto ya de ilusiones quiméricas engendradas por un infantil optimismo.

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Miércoles, Diciembre 12, 2007

KOSOVO: UNA HERIDA SANGRANTE


 

La hipocresía occidental vuelve a ponerse de manifiesto en torno al contencioso internacional de Kosovo, en el que tanto la UE como EE.UU. son claramente favorables a la independencia de esta provincia serbia, habiendo apoyado para ello a violentos grupos armados (que en la retórica occidental recibirían el apelativo de terroristas) y bandas mafiosas de todo tipo y condición.

Así, Hashim Taci, el aspirante a primer ministro del futuro Estado kosovar, además de ser un importante dirigente del grupo armado (¿por qué en este caso no puede hablarse de organización terrorista?) Ejército de Liberación de Kosovo, está asociado a las más importantes bandas mafiosas y criminales de Kosovo, las mismas que se dedican al tráfico de estupefacientes (sobre todo heroína) procedentes de Afganistán y Pakistán. Sin embargo, a pesar de todos los antecedentes del candidato apoyado desde Washington y Bruselas, no dudan en presentarlo como "el faro de los jóvenes demócratas", según palabras de la propia Madelein Albraight.

EE.UU., Alemania, Francia y Gran Bretaña (habría que incluir también al propio  Vaticano), fueron quienes apoyaron logística, financiera, política y moralmente a los grupos armados kosovares contra la entonces Federación de Yugoslavia liderada por Serbia bajo la dirección de Slobodan Milosevic. La finalidad de aquel apoyo que aún hoy se sigue produciendo, era fragmentar territorial y políticamente el Estado serbio apoyando, para ello, el secesionismo kosovar y conseguir, de este modo, dos objetivos fundamentales: limitar la influencia serbia, y con ella, a su vez, la influencia rusa en los Balcanes; y, juntamente con esto, por medio de un Estado títere de Occidente tener el control de una zona de especial importancia estratégica al tratarse de una región bastante inestable, en la que además confluye la mayor parte del tráfico de drogas que entra en Europa, permitiendo, en última instancia, controlar dicho negocio tan lucrativo.

La Yugoslavia de Milosevic era un estorbo para los intereses occidentales en la medida en que el dirigente serbio plantó cara a la OTAN, resistió los bombardeos aéreos y largos años de embargo comercial y económico (el mismo embargo que dio lugar a la aparición de todas las organizaciones mafiosas del este hoy tan famosas). Yugoslavia no estaba dispuesta a ceder su soberanía a las potencias occidentales, por lo que finalmente se hizo preciso quitar de en medio a Milosevic y su régimen para iniciar un proceso de disolución política de los restos de la antigua Yugoslavia. De este modo, ya en 2006, se llevó a cabo un referéndum para la independencia de Montenegro, gracias, en gran parte  al apoyo financiero y propagandístico que recibieron de Occidente los promotores del "sí" a la independencia, además de la escasa oposición al proceso por parte de la administración pro-occidental instalada en Belgrado por los EE.UU.; aún así únicamente obtuvieron el 55% de los votos.

Con el establecimiento en Kosovo de una misión internacional controlada por las potencias occidentales, y con la instauración de un gobierno autónomo respecto a Belgrado compuesto por elementos independentistas exclusivamente (en las últimas elecciones la población serbia decidió no participar en el proceso), se ha convertido en más que probable la inminente proclamación de independencia por parte de las actuales autoridades kosovares. En tal caso, dicho Estado contaría con el beneplácito tantode  la UE como de EE.UU., al considerar que Kosovo reúne las condiciones suficientes para ser un Estado independiente y democrático, y que dicha independencia se vería justificada al fracasar cualquier intento de acuerdo entre Pristina y Belgrado.

Sin embargo, una declaración de independencia podría tener repercusiones negativas con la aparición de focos de violencia, y una mayor inestabilidad. Es sabido que EE.UU. ha apoyado a Albania en los Balcanes, y a través de este país ha ido extendiendo su influencia en la Europa meridional. Como hace un año con Montenegro, Kosovo sirve para aumentar esa influencia norteamericana, pero también controlar el flujo de drogas a Europa, lo que supone un negocio redondo para diferentes agentes que se ven involucrados.

Tanto Grecia como Chipre, Rusia y Eslovenia, se han negado a llegar, dado el caso, a reconocer a un Estado kosovar, como también han rechazado renunciar la vía diplomática para solucionar el contencioso existente. En cualquier caso, sería necesaria una resolución de la ONU en caso de independizarse Kosovo, lo cual requiere la aprobación del Consejo de Seguridad donde Rusia utilizaría, sin duda alguna, su derecho a veto. Esto impediría la integración de Kosovo en la ONU y su completo reconocimiento como Estado independiente a nivel internacional.

Asimismo, Rusia ya ha advertido de las graves consecuencias que acarrearía una situación así, por lo que, además de poder producirse una espiral de violencia fruto de otras demandas secesionistas existentes en los Balcanes, no es descartable que Rusia comenzara a reconocer, a su vez, a diferentes movimientos independentistas en otros lugares de Europa, lo que contribuiría a tensionar las relaciones, ya de por sí deterioradas, con Occidente.

En otro lugar se encuentran las repúblicas de Asaja y Osetia del Sur, cuya soberanía reclama Georgia, y que han declarado su independencia de forma unilateral. En caso de que se independizara Kosovo, no sería descartable que Rusia reconociera estas repúblicas caucásicas, y que en última instancia se las terminara anexionando, lo que molestaría a Occidente al dañar los intereses de su principal aliado en la región.

Por otra parte, Rusia ha manifestado que una independencia de Kosovo sería una violación del derecho internacional al menoscabar y violar la soberanía de un país como es Serbia. Por este motivo no se podría descartar otras respuestas rusas que pudieran comprometer los intereses europeos en diferentes ámbitos, tanto diplomáticos como económicos, militares y políticos. El litigio de Kosovo no haría sino sumarse a los contenciosos que Rusia mantiene con Occidente, tanto en torno al DAM (Defensa Anti Misiles), como sobre las críticas occidentales hacia el actual régimen ruso, la problemática del gas y el petróleo, así como también su estrecha colaboración nuclear con Irán.

Los Balcanes, una zona de por sí bastante inestable, un hervidero de diferentes grupos étnicos, culturales y religiosos, con amplias minorías en cada uno de los Estados existentes, podrían volver a estallar en caso de una independencia kosovar prevista para comienzos del próximo año. Todo dependería de cómo reaccionaran los diferentes países de la zona, y, a su vez, cómo reaccionaran a nivel internacional las principales potencias que han intervenido en este problema con el cual se está cometiendo una gravísima injusticia contra la dignidad del pueblo y el Estado serbio.
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Domingo, Diciembre 09, 2007

EL GOBIERNO MUNDIAL OCULTO


 

Hace unos meses incluimos en una entrevista del periódico La Vanguardia con el investigador Daniel Estulin, aquí publicamos otra entrevista, aunque anterior (septiembre del 2005), acerca de su principal tema de estudio: el club Bilderberg y el gobierno mundial. Debido a la importancia y gran actualidad de la entrevista, se ha considerado apropiada traerla a colación.

¿Qué es el club Bilderberg?

-Un selecto grupo formado por 130 personas poderosas de todo el mundo, que cada año se reúnen en secreto cuatro días seguidos.

-¿Para qué?

-Para esclavizarte.

-¿A mí?

-A todos los habitantes del planeta, con un gobierno mundial sin soberanías nacionales, sin banderas, con una moneda, una religión y un ejército único.

 -No suena tan mal...

-Es el objetivo final de estos globalizadores. Facilitará un mundo de individuos esclavos, sin resortes para defenderse de un poder omnímodo y global. ¡Es más fácil dominar un mundo sin estados y desarmado!

-Pero, a cambio, habría una paz universal.

-Una paz fundada en la esclavitud y la dominación: una falsa paz. La ONU es una pieza de este juego: ¡los cascos azules son una herramienta más del Club Bilderberg!

-¿Prefiere usted un mundo con países a la greña y con dictadores locales incluidos?

-Lo que yo prefiero son países con democracia, soberanos y libres. Claro que a veces se generan conflictos y alguna guerra..., preferibles a la esclavitud global.

-Nos rebelaríamos: ¡no me veo de esclavo!

-¿No? Te pregunto cuántos millones debes a los bancos ahora mismo.

-Sí, pero mis deudas han sido voluntarias.

-Claro, claro... Crees tener una casa, un auto, cosas... No: ¡no tienes nada! De un día para otro te pueden subir los intereses y...

-Glup.

-Uno de los objetivos del Club Bilderberg es erradicar el dinero en efectivo. Porque eso facilita la dominación. Bastaría teclear en un computador para dejarte sin nada...

-¿No es usted un poco paranoico?

-No me creas: ¡investiga! Tengo miles de documentos que acreditan todo lo que digo.

-¿Y cómo los tiene, si dice que el Club Bilderberg se reúne en secreto?

-Cada año se reúnen en un lugar distinto, y yo hace trece que les sigo, les investigo y he logrado tener un contacto que me ha filtrado documentos, arriesgando su propia vida. Los Bilderberg ya intentaron eliminarme una vez, boicoteando un ascensor...

-¿Tanto les inquieta lo que usted diga?

-Ellos dicen que lo suyo es sólo una reunión privada de amigos..., pero despliegan grandes medidas de seguridad privada para alejar a la prensa: ¡les perjudica mucho que se filtren las charlas que allí mantienen!

-Quieren globalizarlo todo: ¡vaya secreto!

-En una de sus reuniones plantean que hacia el año 2050 sobrarán en el mundo unos tres mil millones de personas, a los que habría que eliminar con guerras y hambrunas...

-¿Quiénes son exactamente ellos?

-Presidentes de estados y de gobiernos, políticos y mandatarios de todos los partidos y países, presidentes de bancos (del BCE, del Banco Mundial, del FMI...) y de multinacionales, grandes empresarios...

-¿Quién lo organiza?

-En el núcleo duro hay dos familias: los Rockefeller y los Rothschild.

-¿Y dónde se han reunido este año?

-En el pueblecito de Rottach-Eger, en Baviera (Alemania), del 3 al 6 de mayo.

-¿Y de qué han hablado?

-Entre otras cosas, de la fecha de la invasión de Irán el próximo otoño. Porque cada gota de petróleo es asunto de vida o muerte. Ya han calculado que, en un par de años, el barril de crudo costará 200 dólares...

-No me asuste.

-No hay alternativa. Bueno, hay una: la energía nuclear. Pero no les interesa.

-¿Por qué?

-Un país con centrales nucleares e industrializado se convierte en un país autónomo, que compra menos energía, y no necesita pedir créditos y no acumula deuda..., ¡y entonces no pueden tener bien agarrado a ese país!

-¿Las centrales nucleares son garantía de independencia?

-Exacto, y los Bilderberg han logrado que tengan muy mala prensa, y lo han conseguido mediante Greenpeace, sobre todo.

-¿Greenpeace está también en esa conjura?

-¿Quién crees que financia esos barcos, esos despliegues? ¿Hordas de jovenzuelos? El objetivo es debilitar a todos los países, incluido Estados Unidos, para alcanzar esa aldea global. ¡Y por eso también les molesta que la gente disponga de armas propias! Y usan a Michael Moore para desacreditar a los patriotas norteamericanos armados.

-¿Habla de "Bowling for Columbine"?

-Sí: ¡Michael Moore es un globalista asqueroso más! Yo temo menos a un arma en manos de un ciudadano que a David Rockefeller, esa encarnación del mal, ese monstruo.

-¿Algún otro plan diabólico que conozca?

-Una tasa mundial sobre la gasolina: con la excusa de ayudar a los pobres, nos tragaremos ese impuesto global a todos los ciudadanos libres: ¡es sólo un paso globalizador más!

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Jueves, Diciembre 06, 2007

HEIDEGGER Y EL ECOLOGISMO


 

Retomando la reflexión ya iniciada acerca de la unidad del Ser, en torno a la que Heidegger centra su atención filosófica, es menester desarrollar dicha idea central que representa la piedra angular de su pensamiento para llegar, por este camino, a lo que serían las consecuencias últimas de dicho razonamiento, aquellas que terminan asentando las bases primigenias del ecologismo, reflejando así una clara e inequívoca relación entre el pensamiento de Heidegger y el ecologismo.

Es destacable dentro de la filosofía heidggeriana la pregunta acerca del Ser, con mayúsculas, y las implicaciones que tuvo para la filosofía occidental, de un marcado carácter antropocéntrico, la cual ha contribuido en gran medida a ocasionar la crisis del mundo moderno.

El ser humano no ha reconocido su lugar en el mundo, su posición como un ser entre todos los demás seres, sino que por el contrario ha convertido el mundo en algo que existe por y para sí mismo, considerando la tierra como un recurso descartable. Esto llega al punto de que se trata el mundo y lo que contiene como algo para ser consumido. Se concibe el Ser como algo hecho por y para nosotros mismos, todo lo que existe en el Ser y todo el Ser mismo existe para el hombre.

Esta idea, de que todo cuanto existe en el mundo existe para ser usado por el ser humano, parte de la premisa de que por el hecho de ser el hombre quien da al mundo un marco de referencia, por el hecho mismo de pensar, ello ya es justificable, y por tanto el mundo debe ser consumido. Se niega la unidad de todo cuanto existe, del propio Ser, y se introduce la disyuntiva entre sujeto y objeto sobre la que se asienta el pensamiento moderno, el mismo que erigiendo al hombre como marco de referencia para el mundo le confiere a las cosas un valor que está fuera de ellas, y que responde únicamente a su interés. De esta manera, gran parte de las calamidades del mundo han sido producto de esa idea aparentemente inofensiva de que los seres humanos somos especiales, ya que proveemos al mundo de su referencia al ser, a modo de cómo lo explicó Descartes, cosas pensantes.

Aquí es cuando hace aparición el racionalismo y el pensamiento mecanicista, el que ayuda a sistematizar la racionalización del mundo en tanto en cuanto es considerado una provisión, un gran almacén dispuesto a ser explotado. La tecnología, como instrumento de poder pasa a movilizar esos recursos en provecho del hombre.

Pero lo que realmente importa aquí es el fondo de la cuestión, la relación de la filosofía de Heidegger con el ecologismo bien entendido. Nos referimos esencialmente al hecho de que en la medida en que consumimos el mundo, le desproveemos de seres, y por tanto lo explotamos, lo vaciamos caminando hacia la nada, el no-ser o el no-existir. Aquí es donde cobra especial importancia el fundamento tecnológico del mundo moderno, en tanto en cuanto el mundo existe para ser consumido por nosotros, la tecnología es el instrumento que facilita esa labor de utilizar el mundo, como recurso o provisión, al servicio de nuestros propósitos. Esto, dentro de una sociedad como la moderna, es sinónimo de entender el mundo como instrumento en la búsqueda del beneficio privado, la utilidad, con lo cual todo cuanto existe sólo tiene valor en la medida en que nosotros se lo demos, un valor que no reside en los seres mismos sino fuera de ellos al ser nosotros los dadores de valor, y con ello también los dadores de sentido.

Se concibe el mundo y todo cuanto hay en él como un recurso disponible para nuestro uso; esta forma de entender la realidad ha dado lugar al utilitarismo, al consumismo y al materialismo desaprensivo, creyendo que la tecnología iba a permitir una dominación del Ser, lo cual, según Heidegger, sería tanto como creer que el hombre es el titular del Ser.

Y aquí entronca la filosofía de Heidegger con el ecologismo, en cuanto la actitud tecnológica ha dado lugar a una explotación de los recursos y de la tierra, al tiempo que, debido a su depredación ha ocasionado enormes daños en el ecosistema, se manifiesta la exigencia de resolver esta problemática con una nueva forma de concebir el ser humano y el mundo, abandonando de manera definitiva el pensamiento humanista que lo ha situado como centro del universo.

Como conclusión, señalar que esa mentalidad tecnológica es precisamente la que nos ha desarraigado con respecto a nuestra tierra y el ecosistema, nos ha alejado del conocimiento del Ser. Así pues, el ser humano debe romper con esa mentalidad para reencontrarse con el Ser, y, de algún modo, evitar continuar por un camino en cuyo final sólo se avista la destrucción del medio en el que vivimos.

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Miércoles, Diciembre 05, 2007

EL FUTURO DEL LÍBANO


 
El país de los cedros parece estar abocado a una crisis permanente si no modifica su actual distribución interna del poder, aquella cuya estructura permite que ciertas minorías tengan un exceso de poder que no se corresponda proporcionalmente su presencia en la sociedad libanesa.

Entre esas minorías se encuentran los cristianos pro-occidentales y los sunníes, quienes siendo un porcentaje ínfimo de la población han estado controlando hasta ahora casi todos los resortes del poder, lo que ha dado lugar a que se hayan reproducido tensiones internas derivadas de la sobrerepresentación con la que cuentan, dirigiendo el país y realizando políticas en función de los intereses de su comunidad de pertenencia.

Las actuales estructuras políticas del Líbano son una herencia de la postguerra habiendo sido creadas con el propósito de buscar un arreglo que hiciera posible ciertos equilibrios entre las diferentes comunidades. Sin embargo, esa búsqueda de equilibrio ha terminado  siendo hoy el detonante de una importante crisis política en el Líbano que viene de tiempo atrás, habiendo generado las actuales estructuras políticas lo contrario de lo que para en un principio fueron diseñadas.

A esto se suma la más que palpable crisis de identidad que sufre el Líbano en la medida en que los cristianos, en su mayoría, no se consideran árabes sino occidentales o europeos, mientras que otras comunidades consideran que el Líbano es un país árabe. Dentro de esta disyuntiva no escapan tampoco los planteamientos que intentan hacer del Líbano una realidad aparte de los pueblos árabes, contando así con su propia identidad fundada en aquellas particularidades que lo diferencian de sus vecinos.

El actual gobierno pro-occidental liderado por el primer ministro Fuad Siniora, se encuentra controlado por los cristianos tras haberse producido una fractura interna con la salida de la oposición pro-siria. Además de esto, recientemente se ha hecho preciso volver a elegir un nuevo Jefe del Estado, lo que ha profundizado aún más la actual crisis que existe en el Líbano en la medida en que ello ha contribuido a manifestar la desproporcionada representación con la que cuentan ciertos sectores sociales frente a otros.

La imposibilidad de llegar a un acuerdo entre las diferentes partes para elegir un nuevo presidente de la república, ha llevado al país a una situación de elevada tensión que podría llegar a desembocar en una guerra civil, ya que en ninguna de las partes hay una voluntad real para alcanzar un acuerdo.

Tanto EE.UU. como Francia e Israel están presionando para que se llegue a un acuerdo que salve la situación, y de alguna manera intentar evitar un conflicto armado inmediato, lo que no impediría que se produjera en el futuro. Los intereses de estos países sobre el Líbano se centran en torno a su gobierno, respaldando de forma incondicional a los cristianos y pro-occidentales, así como a la minoría sunní que se alinea, también, con los planteamientos occidentales. Sin embargo, cualquier solución a la problemática del Líbano no puede pasar sin una negociación con el grupo chií Hizbollah, debido a que, no sólo cuenta con un importante respaldo popular, sino que tiene dentro del propio Estado una importante cota de poder que hace imprescindible, tanto para alcanzar cualquier solución o acuerdo, contar con su aprobación.

Hasta ahora Hizbollah ha reunido en torno a sí mismo a la mayor parte de la oposición pro-siria, al mismo tiempo que ha sabido atraer a ciertos sectores cristianos críticos con la orientación política del gobierno pro-occidental. Sin embargo, un acuerdo con Hizbollah, y, por tanto, una salida airosa de la actual situación de crisis que vive el Líbano, evitando, así, la posibilidad de una guerra civil, pasa por reformar las instituciones y la actual estructura del Estado, cambiando para ello los actuales criterios de representación que benefician a las minorías en detrimento de la mayor parte de la población (en este caso los chiíes).

Debido a que Hizbollah establece como condición fundamental la reforma de las instituciones y, en definitiva, la refundación del propio Líbano, para poder así llegar a cualquier acuerdo político, los actuales dirigentes y políticos cristianos se niegan a negociar con Hizbollah este extremo ya que implicaría una cesión de poderes que les arrebataría su actual protagonismo y hegemonía en la dirección política del Estado. Este sector se justifica acusando a Hizbollah que de esa manera el Líbano volvería a ser un títere de Siria, que ejercería sobre el país una notable influencia política. Sin embargo, este argumento únicamente encubre el temor de verse desplazados políticamente, y con ello perder una importante cota de poder que hoy disponen gracias a la sobrerepresentación de la comunidad cristiana.

Las potencias occidentales e Israel son los más interesados en que la situación de crisis se solucione dentro del actual statu quo, ya que efectuar cambios en las estructuras de poder del Estado generaría una nueva situación en la que la minoría cristiana dejaría de gobernar sobre una mayoría chií, y con ello desaparecería gran parte de la influencia occidental. Una situación de este tipo podría ser concebida como una amenaza para los intereses judeo-occidentales como consecuencia del cambio en las relaciones de poder internas del Líbano, dándose entonces una primacía chií, la cual expresa una clara oposición hacia Occidente.

Todo hace presagiar un más que probable conflicto armado que podría terminar reviviendo los viejos fantasmas del pasado, los mismos de aquella guerra civil que asoló al país durante largo tiempo y que lo sumió en la ruina. Sin duda no es una coyuntura favorable para los intereses judeo-occidentales como para que se dé una situación de tal gravedad, ya que ello contribuiría a aumentar la inestabilidad creada por Iraq en el conjunto de Oriente Próximo y a las puertas de la UE. La repercusión a nivel internacional se haría notar rápidamente en el precio del petróleo, pero también en los mercados bursátiles mundiales. Además de esto, la actual misión de paz que tiene emplazada la ONU al sur del país, sería incapaz de impedir algo así por lo que los países integrantes se verían obligados a retirar de forma inmediata sus tropas, y mientras, Israel se mantendría formalmente expectante pero, al mismo tiempo, apoyaría logística, política y financieramente a las facciones más favorables a sus intereses en el Líbano.

Sin duda una guerra civil en el Líbano propiciaría un mayor protagonismo a Hizbullah, y tanto Siria como Irán prestarían apoyo encubierto a las facciones que se encuentran alineadas con su línea política en la región, intentando contrarrestar de este modo la influencia occidental. Pero, dentro de una situación tal la línea estratégica de Hizbullah no sería, en ningún caso, alimentar las luchas intestinas entre libaneses, sino desarrollar una ofensiva contra el ente sionista, lo que podría, a largo plazo, reforzar su posición y su liderazgo entre los libaneses al forzar la intervención israelí y dar, de esta manera, a los libaneses un enemigo común contra el que luchar recuperando así su unidad perdida.

Tal vez un escenario así constituyera, tomado en conjunto, un preludio o un ensayo para un posible ataque contra Siria o Irán auspiciado por EE.UU. e Israel. Cada país jugaría, entonces, sus mejores bazas para defender, en la medida de lo posible, sus correspondientes intereses definidos en términos de poder. Pero qué duda cabe que un acontecimiento de estas características nos aproximaría, una vez más, al borde del precipicio aumentando exponencialmente las posibilidades de una gran catástrofe en la que intervendrían una gran variedad de diferentes factores, desarrollando de este modo unas consecuencias imprevisibles pero igualmente catastróficas.
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Sábado, Diciembre 01, 2007

LAS DROGAS: UN INSTRUMENTO DE CONTROL SOCIAL


 

Junto al tráfico de armas, de órganos y la industria del sexo, las drogas es uno de los negocios que mayor volumen de dinero mueve a escala mundial. La existencia del tráfico de estupefacientes responde a una clara estrategia global de control social, un control que se lleva a cabo de forma encubierta y que responde a los intereses de quienes detentan el poder económico.

Las drogas constituyen un importante problema social debido al impacto negativo que generan. Sin embargo, en la actualidad, la verdadera naturaleza de las drogas no es puesta de manifiesto, lo que impide tener una visión mínimamente clara acerca de este problema, desviándose siempre la atención hacia aspectos secundarios y de una importancia menor.

Generalmente se intenta transmitir que las drogas son malas por la sencilla razón de que pueden llegar a matar, o simplemente porque los efectos negativos que tienen son devastadores para la salud humana, lo cual, sin dejar de ser cierto, no representa el principal motivo para calificarlas como malas.

Las drogas, si por algo son realmente malas es porque generan una dependencia sobre quienes las consumen, creando la necesidad de consumirlas de forma continuada para evitar los efectos físicos o psíquicos negativos que aparecen al dejar de tomarlas, lo que implica una pérdida de control sobre uno mismo y la consecuente esclavitud del individuo. Así, el hombre pierde su humanidad renunciando a su libertad y haciéndose esclavo de la droga. Las drogas despersonalizan completamente al individuo, este deja de ser él mismo y la droga pasa a apoderarse de todo su ser, lo termina suplantando.

Este es el carácter esencialmente negativo de las drogas, lo que permite, en definitiva, que ciertos grupos económicos ejerzan un poder despótico sobre parte de la sociedad, a la cual exprimen hasta límites insospechados consiguiendo una gran rentabilidad económica con ello.

El LSD o la heroína fueron introducidos masivamente en la sociedad en los años 60 y 70 por agencias gubernamentales de los EE.UU., lo que produjo una gran expansión del consumo de estas drogas. El LSD surgió a partir de unos experimentos que Alemania estuvo desarrollando durante la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de intentar desarrollar ciertas facultades nerviosas del cerebro. Con el fin de la guerra EE.UU. se hizo con el proyecto y continuó experimentando pero sin alcanzar, al parecer, resultados exitosos. Por esta razón se decidió experimentar con él a escala social, por lo que se comenzó a introducir entre los jóvenes de los 60.

El resultado fue la creación de una inmensa fortuna que permitió a la propia CIA financiar sus operaciones encubiertas a lo largo del mundo, y de igual manera, supuso un suculento negocio para los bancos encargados de blanquear el dinero, ya que ello les permitía disponer de inmensas cantidades de efectivo para responder a sus pagos.

Algo similar ocurrió con la heroína, que comenzó igualmente a proveer de inmensos ingresos que hicieron de las drogas un negocio muy suculento dada su gran rentabilidad. Diferentes agencias gubernamentales comenzaron a llevar a cabo el control de estas sustancias al tiempo que se lucraban con ellas, evitando de este modo tener que incrementar los impuestos sobre los ciudadanos para poderse financiar, lo que hubiera traído consigo importantes protestas. Pero paralelamente a esto, se comenzó a estudiar los efectos sociales y la repercusión que iban teniendo estas drogas en la sociedad, como fue el caso de los hippies, lo que contribuyó a desmovilizar a la población joven de sus tradicionales luchas sociales frente a los abusos de las oligarquías, para quedar así sumida en un mensaje vacío e infantil.

Las drogas han servido históricamente como una especie de sedante para la sociedad ya que desvía la atención de los verdaderos problemas, lo que ha conferido al poder hegemónico un mayor control sobre esta proveyéndole de una válvula de escape, evitando así contestaciones sociales que pudieran terminar teniendo efectos indeseables y desestabilizadores. El sistema nos quiere drogados y pasivos para poder continuar con su opresión.

Debido a la gran importancia que las drogas han adquirido dentro de la estrategia política y social de las oligarquías, se ha hecho fundamental el control de las principales rutas de tráfico de drogas, las mismas que conectan los centros de producción con los inmensos mercados occidentales. Por esto, muchos conflictos armados que se han presentado bajo un prisma equivocado respondían, en realidad, a las pretensiones por parte de las potencias económicas mundiales de hacerse con el control de dichas rutas, o de mantener la producción de estupefacientes en determinados países (como es el caso de Afganistán).

Como se ha dicho, debido a la magnitud del volumen de negocio que mueve el tráfico de estupefacientes, su integración económica ha provisto a la banca de unos inmensos beneficios derivados del blanqueo de capitales. El dinero es "legalizado" al ponerlo en circulación dentro del sistema bancario, y a su vez es utilizado para desarrollar inversiones especulativas que revierten en el propio blanqueador, es decir, el banco. Asimismo, aparte de los grandes beneficios que reporta, los bancos están muy interesados en contar con dinero líquido para hacer frente a sus pagos, y, a su vez,  resguardarse de cualquier crisis financiera derivada de la inestabilidad del mercado bursátil mundial y el crecimiento desmesurado del dinero digital fruto de la especulación.

Resulta preocupante que el consumo de drogas se haya incrementado de forma brutal entre la juventud, lo que es muy peligroso en la medida en que contribuye a destruir la calidad humana de la sociedad, ya que las drogas deterioran el material biológico de una población sumiéndola en la enfermedad y la esterilidad. Una sociedad llena de alienados, incapaces y enfermos es una sociedad descompuesta camino de su desaparición, y si lo que se destruyen son las fuerzas vitales de esa sociedad que permiten su regeneración y renovación, su fin se vuelve inminente.

Las drogas, por su naturaleza problemática, generan conflictos sociales muy graves de naturaleza violenta, ya que la alteración que se ejerce sobre la consciencia de las personas debido a su dependencia con estas sustancias, las desnaturaliza al convertirse el consumo en el único objetivo de la vida del individuo. Esta desestructuración social del sujeto desarrolla su inadaptación, volviéndose así en un problema para quienes les rodean y, por ende, para la sociedad.

Como posible solución a este problema se ha llegado a plantear la legalización de las drogas, lo que demuestra, de entrada, bastante ignorancia o mala fe. En el supuesto de que se llevara a cabo la legalización de las drogas ello no evitaría los problemas sociales que genera su consumo, por el simple hecho de que altera el organismo y la mente humana en un sentido nocivo para la salud y la estabilidad social. Pero aún obviando estos aspectos negativos, se generaría la dinámica por la que la droga se procuraría hacer escasa en el mercado, de forma que se reprodujeran dinámicas oligopolísticas y monopolizadoras por parte de productores y distribuidores para venderla cara, y al mismo tiempo el Estado, como hace actualmente con el tabaco y el alcohol, se encargaría de gravar con impuestos dichas sustancias.

Incluso si quisiéramos llevar al extremo este planteamiento, y, una vez legalizadas las drogas y puestas en circulación dentro del sistema económico capitalista, consideráramos el mercado como la forma menos adecuada para su distribución y consumo, y designáramos al Estado como el encargado de proveer la droga a todo el mundo, de manera que se supliera la demanda social existente, estaríamos ante una situación igualmente peligrosa que le conferiría al Estado un control desmedido sobre la población, quienes de ser ciudadanos pasarían a ser sus esclavos. En este sentido es bastante aguda la descripción que Aldous Huxley realiza en su obra Un mundo feliz, en la que toda la sociedad consume una droga llamada soma, que es provista por el propio Estado, lo cual le provee un completo control mental sobre ella. Todo el mundo necesita la droga y para ello debe acceder a las exigencias de un poder tiránico.

Aparte de todo esto, a día de hoy, el poder económico además de lucrarse con el tráfico de droga e impedir que se produzcan movimientos que cuestionen las bases de su poder, es consciente de que las drogas generan ciertos problemas sociales que es necesario minimizar y gestionar. Es así como las llamadas campañas para evitar el consumo de drogas están, cada vez más, orientadas a la prevención de los riesgos asociados al consumo de las propias drogas. Se asume públicamente que la sociedad, o buena parte de ella, consume drogas y que ello no se puede ni evitar ni cambiar, por lo que la única posibilidad es intentar evitar que su consumo no genere importante malestar social ni conflictos que puedan hacer peligrar la estabilidad. No se combaten las causas últimas del problema para buscar su solución, ya que directamente se ha renunciado solucionarlo, sino que únicamente se pretende gestionar sus consecuencias.

El sistema comprende que la naturaleza del tipo humano actual, el burgués, no quiere otra cosa más que estabilidad, seguridad y que nadie ponga en peligro su estrecha parcela de individualismo. Por esta razón se ponen en marcha proyectos orientados a enseñar a la gente, especialmente a los jóvenes, a cómo consumir drogas de manera que los efectos negativos sean lo menores posibles. Así surgen las narcosalas, los programas de prevención de riesgos, etc... Se busca minimizar daños, como: evitar que alguien se encuentre jeringuillas en un parque, altercados en lugares públicos y de ocio, delincuencia, etc...

No son tampoco desaventuradas las teorías maltusianas de las que hace gala la inteligentsia liberal, que aplicadas al uso de la droga esta serviría para limpiar la sociedad de cierto exceso demográfico, consiguiendo así mantener ciertos grados de estabilidad y bienestar para el conjunto, a expensas, claro está, de borrar del mapa a otros.

Una lucha real contra las drogas sólo puede inscribirse dentro de un plan general de desmantelación de las estructuras capitalistas, ya que es la única forma posible de hacer que sea técnicamente imposible producir, traficar y consumir drogas. Además de esto, es imprescindible no sólo informar a la juventud de los peligros y riesgos a los que se exponen con el consumo de drogas, sino que es preciso educar a la juventud desde las familias, los medios de comunicación, el arte, el sistema educativo y cultural, y el propio poder político para rechazar el consumo de las drogas, y juntamente con ello a rechazar también la moral de esclavos inducida por el hedonismo exacerbado, para evitar que una juventud saludable hipoteque su futuro y venda su libertad a cambio de efímeros momentos de placer artificial.
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