Lunes, Marzo 24, 2008

TÍBET ES CHINA


 

No es ninguna casualidad que con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos en Pekín, se haya desarrollado en el Tíbet, y más concretamente en la ciudad de Lhasa, disturbios protagonizados por independentistas tibetanos contra la autoridad del Estado chino en la región autónoma.

Desde hace meses Occidente ha llevado a cabo una campaña para desacreditar y boicotear a China a través de los grandes mass-media, para lo que se ha utilizado como pretexto la constante violación de los Derechos Humanos por parte de las autoridades chinas (esos mismos Derechos Humanos que Occidente viola con los vuelos de la CIA y sus cárceles secretas en Europa), unido a las constantes peticiones por parte de diferentes organizaciones controladas por Occidente (ONU, ONG's, etc) para dialogar con el gobierno tibetano en el exilio y solucionar el conflicto político en torno a la región autónoma de Tíbet.

Todo esto se enmarca dentro de la estrategia general que está desarrollando el bloque euroamericano en torno a Europa oriental y Asia, y que en los últimos años se ha expresado por medio de diferentes revoluciones naranjas y de terciopelo (Ucrania y Georgia, pero también ver los intentos en Bielorrusia y Kazajstán), y revoluciones de los monjes en el sudeste asiático como fue el caso de Birmania, con el propósito de desestabilizar los regímenes no colaboracionistas y, al mismo tiempo, promover la expansión del bloque económico-militar atlántico sobre el continente euroasiático.

Las tácticas empleadas por los EE.UU. y la UE se basan en utilizar simultáneamente el poder mediático-informativo a nivel internacional, así como las organizaciones opositoras dentro de los diferentes países junto a movimientos sociales ya existentes o creados ad-hoc, con los que desarrollan manifestaciones, desobediencia civil, boicots, sentadas y distintas formas de protesta con el objetivo de crear tensiones y desestabilizar los gobiernos hasta derrocarlos o, por lo menos, encontrar fórmulas conciliadoras que permitan a la oposición conseguir cotas de poder dentro del Estado lo que, inmediatamente, confiere al bloque Occidental la capacidad de decisión sobre dicho país y determinar, finalmente, el rumbo del mismo en materia internacional plegándolo a sus exigencias.

El antiguo golpismo de la era de confrontación entre bloques unido al abastecimiento militar y logístico de guerrillas o paramilitares, ha sido sustituido, en gran parte, por las nuevas tácticas postmodernas de desestabilización y derrocamiento de regímenes. Es así como han adoptado un especial relieve la infiltración llevada a cabo a través de ONG's, las cuales han sembrado la discordia social dentro de los regímenes reticentes a las políticas occidentales (ver el caso de Rusia y Bielorrusia, entre otros), siendo un importante elemento de presión sobre sus gobiernos a la vez que cuentan con el soporte y apoyo de los grupos mediáticos, aquellas corporaciones informativas que dan relieve internacional a dichas agrupaciones y sirven, también, para legitimar sus actuaciones.

La CIA, junto a diferentes servicios secretos occidentales, desarrolla actividades clandestinas con los grupos de oposición, los cuales son subvencionados y apoyados de forma encubierta. Es notable el hecho de que dichos servicios se encargan de preparar a cuadros dirigentes para enseñarles las principales técnicas de movilización social, adiestrándolos en tácticas de sabotaje, boicots, enfrentamientos con las autoridades, organización de protestas y manifestaciones "espontáneas", etc. Esta es la forma con la que intentan darle un carácter popular y cierta legitimidad social a las demandas que realizan a través de estos grupos, los cuales sirven de instrumento de presión para Occidente.

La pantalla informativa internacional de los mass-media genera una opinión pública mundial favorable a los intereses de las grandes potencias occidentales, ya que, así, presentan al mundo su visión del conflicto o problema como si fuera la única, apoyando de esta manera las demandas y peticiones de aquellos elementos que dentro de los países que se intentan desestabilizar operan al servicio de Occidente. La información es, aquí, propaganda utilizada para predisponer a la comunidad internacional y conseguir apoyos externos con los que presionar al país.

Este modus operandi es el que se ha utilizado en diferentes lugares y momentos para generar tensiones, desestabilizar y, en última instancia, derrocar a gobiernos y regímenes que no complacen a Occidente. Dentro de este contexto se sitúa el caso particular del Tíbet, coincidiendo, a su vez, con otras coyunturas que han hecho propicio el desencadenamiento de una ola de protestas y boicots que han estallado, aparentemente, de forma espontánea justo antes del comienzo de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Pero lo cierto es que el caso de Kosovo, con el que se ha legitimado la fragmentación del Estado serbio y la violación de su integridad territorial y su soberanía, constituye un claro precedente que ha animado, sin lugar a dudas, los secesionismos en el mundo, siendo ahora el Tíbet el más claro ejemplo en el que la comunidad religiosa de los monjes budistas ha sido movilizada, al tiempo que se han llevado a cabo y al unísono distintas protestas y revueltas en diferentes ciudades tibetanas, creando disturbios y llevando a cabo enfrentamientos multitudinarios contra las fuerzas de orden público. Esta rebelión a la que se le han dado tintes populares, ha sido respaldada y legitimada por Occidente como respuesta a la violación de los Derechos Humanos por parte de las autoridades chinas, unido, también, a la acusación que se ha vertido sobre China de estar llevando a cabo un genocidio contra la minoría tibetana y de violar todos sus derechos.

La magnificación de las protestas se ha incrementado no sólo tras los disturbios y los encarcelamientos de la minoría política partidaria de la independencia del Tibet, sino sobre todo tras el cierre a cal y canto, por parte de las autoridades Chinas, de la región autónoma del Tibet prohibiendo el acceso de la prensa y demás medios informativos internacionales. Esto ha dado lugar a que se hayan creado toda una serie de especulaciones y declaraciones en torno a lo que allí pueda estar ocurriendo, a lo que hay que añadir las presiones euroamericanas por medio de protestas y declaraciones contra el régimen chino.

Sin duda estamos asistiendo a un nuevo intento por llevar a cabo una revolución de los monjes en Tibet, lo que se encuadra en la estrategia general de los EE.UU. y la UE de infiltración en Asia central y el sudeste asiático. En este caso se intenta debilitar y diezmar al régimen chino aprovechando las contradicciones internas que aún persisten dentro del mismo, lo que se intenta reforzar con la presión internacional intentando presentar a las autoridades chinas como déspotas que oprimen a una minoría étnica en el país.

Sin embargo, la independencia del Tíbet ha sido amparada y promovida por las potencias euroamericanas, y muy particularmente por los EE.UU., los cuales el noviembre del año pasado concedieron la medalla de oro del Congreso al Dalai Lama, dando claras muestras de qué lado está la nación americana en lo que se refiere al conflicto existente en torno al Tíbet.

Las intenciones del bloque occidental euroamericano se centran en cercar la gran potencia china en sus fronteras, y en la medida de lo posible intentar practicar una infiltración política tratando de sembrar la discordia social interior, y en última instancia posibilitar algún tipo de secesión con la que poder instalar un Estado títere al servicio de los intereses occidentales. Esta estrategia está motivada, sobre todo, por el potencial económico que alberga el país asiático, lo cual preocupa en sobremanera a los EE.UU. quien está influenciado económicamente por China de forma muy considerable, a lo que habría que añadir la problemática que para la UE suponen las exportaciones chinas, ya que tienden a diezmar la producción interior debido a sus bajos costes.

Es muy posible que la enérgica respuesta China ante la provocación occidental se exprese, a nivel interno, en una dura represión de los grupos independentistas, mientras que a nivel internacional la postura china sobre cuestiones de relieve pueden motivar, a corto-medio plazo, un mayor endurecimiento y una creciente oposición a los intereses y pretensiones unipolares de Occidente. Además, también hay que añadir que el desarrollo de China como potencia económica no entra necesariamente en contradicción con el modelo político de partido único, por cuanto la estrategia de las autoridades chinas se centra en propiciar el crecimiento económico a la vez que, el partido único se mantiene en el poder. Por el contrario Occidente quiere explotar las contradicciones económicas derivadas de los desequilibrios sociales internos chinos, y simultáneamente confrontarlas al modelo político de la China actual para, de cara al futuro, promover cambios en la esfera política que permitan, finalmente, instalar en el poder de China a una nueva elite política servil a Occidente.

Dependiendo de cómo y en cuánto tiempo ataje China la rebelión de los monjes tibetanos, se sucederán condenas a nivel internacional aunque difícilmente estas alcancen un nivel relevante dentro de la ONU, pero que tendrán como objetivo desacreditar al régimen Chino y presionarle para que comience a efectuar reformas en marco político de cara a constituir un régimen que, con el tiempo, termine siendo homologable a las pseudodemocracias occidentales. En cualquier caso nada está totalmente decidido, por lo que no sería descartable una respuesta China a nivel internacional dentro de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS) junto a Rusia, y a un nivel militar con el que llamar la atención a las potencias occidentales.

Kosovo ha sido, probablemente, el detonante de una espiral de protestas y reivindicaciones secesionistas que se avivarán en el mundo entero, y que se intentarán focalizar en aquellos lugares donde los intereses euroamericanos tienen una mayor importancia estratégica. Su intromisión en Asia central por medio de las desestabilizaciones y del incremento de la inseguridad regional, servirá en gran medida como pretexto para justificar cualquier intervención o el apoyo a determinadas facciones. Todo ello contribuye a que el derecho internacional sea vilipendiado y la integridad y soberanía de los Estados no sea respetada. Por estos motivos, a día de hoy, los EE.UU. y la UE son los mayores interesados de que China quede mal ante el mundo con el problema del Tíbet, y al mismo tiempo favorecer en lo posible la secesión de esta región. Sin duda un Vaticano budista en Asia serviría, y mucho, a los intereses económicos, militares y políticos de los EE.UU. en particular, y de sus aliados en general.
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Comentarios
1 - Completamente de acuerdo con el análisis de la situación. EEUU sigue jugando al juego que mas le gusta jugar. (Comment this)

Escrito por: Anónimo at 2008/04/08 - 13:51:01
2 - Se te escapa en el análasis el mencionar que cuando se producían los disturbios en Tibet,en Taiwan se celebraban elecciones presidenciales que han dado la victoria a Ying Jeou ,del partido nacionalista KMT,que busca un acercamiento a la metropoli China.Esta victoria ha intentado evitarla el entonces gobierno del partido demócrata progresista(pro-USA)que ha hecho girar la campaña en torno a los hechos acaecidos en el Tibet.

Por otra parte,volviendo a la discusión que ya tuvimos hace un tiempo acerca de Turquía(además de otros temas),el constatar las enormes protestas que tuvo la llama a su paso por este pais.Entre los manifestantes,contariamente a lo sucedido en el resto del orbe,las protestas fueron focalizadas hacia los turcos aigur,que según los manifestastes,estaban siendo oprimidos por los chinos en la región de Xinjiang(Turkistán para los manifestantes).Lo cierto ,es que la rebelión de los monjes tibetanos en las provincias de Sichuan,quinghai,Gansu y Tibet(mítico imperio tibetano del siglo VIII) se vio acompañada de los disturbios en Xinjiang por parte de grupos islamistas dirigidos por Turquía y sus aliados americanos,habilmente silenciadas(las protestas) a la opinión pública occidental por la falta de simpatias que en esta sociedad despierta la lucha islamista.

Esto ,lo único que constata es el atlantismo de Turquía como arma desesabilizadora en Asia(mediante su incursión en el centro de Asia) y en Europa(mediante su pretensión de entrada en la UE).

En cuanto a la India,no deja de inquietarme su papel en la presente crisis tibetana.Parece ser que las visitas de Bush y Sarkozy,al contario de lo que tu opinas a partir de acuerdos en proyectos armamentisticos,aeroespaciales,etc.., están orientando el pais hacia un atlantismo velado.Es necesario luchar contra esta infiltación en el continente euroasiático.

Finalmente el darte mi opinión contraria a la resolución de la crisis dada por China.Parece ser que la misma,la crisis, se ha debido a las tensiones producidas por la inmigración de etnia Han a la zona en cuestión.El problema no es que los atlantes hayan lobotimizado a los tibetanos hacia un pensamiento cognitivo racista,sino que un racismo como problema larvado a lo largo de los años ha hecho su aparición en cuanto los atlantes han encendido la mecha del polvorín.Es por ello que la solución a la presente crisis, a corto plazo, pueda ser la represión de la disidencia,pero ello no resolverá el problema a largo plazo.Es necesario por ello dar una visión identitaria a la solución del conflicto.Para ello será necesario el control de la cultura tibetana desde dentro y para ello es necesario la eliminación del actual Dalai Lama,poniendo en sustitución un licer espiritual favorable a los intereses de uno.En suma,la acción debe ir contra los individuos y no contra las culturas,las religiones y otros hechos identitarios. (Comment this)

Escrito por: Anónimo at 2008/04/20 - 13:28:34
3 - Turquía promueve su influencia en Asia Central a través de los demás pueblos túrquicos, utilizando el Islam de forma funcional según le convenga, mientras que dentro de sus fronteras lo reprime.

En las repúblicas ex-soviéticas de Asia central el Islam se sigue reprimiendo, aunque habría que precisar que son las variantes violentas del Islam (wahabbismo), las que son reprimidas, mientras que se ha asumido en algunas de estas repúblicas como parte de la cultura local.

También habría que añadir que las repúblicas centro asiáticas, a pesar de tener una política exterior autónoma, a nivel general se encuentran alineados con Moscú. Un claro ejemplo es que el presidente kazajo fue invitado a la última cumbre de la OTAN en Bucarest, y no asistió a la misma, lo cual demuestra una clara deferencia hacia Rusia. Asimismo, se han puesto de acuerdo dichas repúblicas junto a Rusia en lo que a la explotación de recursos se refiere, impidiendo la intromisión de terceros países.

Tratándose toda esta serie de conflictos internacionales de una lucha por espacios de poder que, en síntesis, enfrenta al unipolarismo euroamericano con el multipolarismo chino y ruso, la cuestión de Tíbet se inscribe como parte de la estrategia general euroamericana de infiltración en Asia central.

Las pretensiones americanas de hacer que Turquía entre en la UE forman parte de su clara intención por seguir desestabilizando el continente, pero a esto se suman las demandas de algunos paises occideentales de cara a asegurar su abastecimiento de petróleo a través del oleoducto Nabucco, el cual iría del Caspio a través de Turquía hasta Europa. Sería, por así decirlo, un competidor del oleoducto ruso South Stream que atravesaría todo el Mar Negro desde Rusia hasta Bulgaria.

Sobre la India reseñar que, recientemente, la propia República Islámica de Irán ya ha señalado lo perjudicial que resulta las cada vez mejores relaciones de dicho país con el ente sionista, y que ello podría contribuir a un empeoramiento de las relaciones en Asia. Además se ve claramente que comienza a haber una creciente influencia euroamericana sobre India que no se ve suficientemente contrarrestada por la presión rusa. Por otra parte ya es de por sí significativo que dicho país sea el refugio del gobierno de Tíbet en el exilio. En cualquier caso las cosas aún pueden cambiar.

Sobre la solución que planteas no considero que se trate de un problema de identidades, sino de espacios de poder que son motivo de disputa por diferentes potencias y alianzas. La única solución es oponer un multipolarismo al imperialismo euroamericano.

De todas formas los principales enemigos de las culturas y los pueblos es el capitalismo encarnado por EE.UU. y la UE, y por tanto también de los tibetanos que, aquí, son carne de cañón para intereses ajenos. (Comment this)

Escrito por: Emboscado at 2008/04/20 - 16:47:08 in reply to: 2
4 - Me alegra contatar que a día de hoy mantenemos la misma opinión en cuanto a Turquía y la India.

Ya se que lo importante es el espacio,pero yo(como ya te dije en su día)tomo las identidades como una variable más para el control del espacio.Ni más ni menos que como hace el enemigo.

Un saludo (Comment this)

Escrito por: Anónimo at 2008/04/21 - 08:48:06
5 - Ah por cierto,el oleoducto Nabucco es un proyecto que las empresas tendrán que ver su rentabilidad (Comment this)

Escrito por: Anónimo at 2008/04/21 - 08:51:44
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